jueves, 31 de marzo de 2016

DERECHO A LA VIDA Y AL PROGRESO


A pocos días de la primera vuelta electoral, como parte de los anuncios de fin de misa, el Arzobispo de Arequipa hizo declaraciones sobre el aborto y el matrimonio gay que han dado paso a un debate que por su importancia política y económica no se puede soslayar. La sesgada cobertura de los medios a este hecho nos exige poner los puntos sobre las íes.

El derecho en cuestión 
Como ciudadano, el arzobispo tiene pleno derecho a pronunciarse sobre temas importantes para el país, no por dádiva de nuestra democracia, sino a pesar de ella. Una democracia que, medios mediante, no sólo impone una agenda alineada a los organismos internacionales, sino que supervisa, cuestiona y hasta oculta la opinión de quiénes no están de acuerdo con esos planteamientos. O se baila al ritmo de una música que se nos imponen, o se sufre el bullying mediático, ong-nero y demás, trate de quién se trate.

Pero el arzobispo Del Río no sólo tiene pleno derecho de alertar a sus feligreses contra lo que la comunidad católica considera pecado; tiene también la obligación, como ciudadano del mundo, de luchar por la instalación de tribunales destinados a juzgar crímenes de lesa humanidad (Nüremberg) como lo son el aborto y el matrimonio gay.

Esto es ineludible, pues se está tratando con criminal ligereza sobre juicios de valor fundamentales, en los que la opinión pública participa muy poco. De nuestra aptitud o capacidad moral para defender la vida humana (esencia de nuestro nivel cultural), depende nuestra acción o indiferencia ante el asesinato o delitos menores como los de la inseguridad ciudadana.

No comulgo con el Arzobispo de Arequipa, pues la ley es para todos; más aún si se trata de una Ley de universal. Y su apreciación es por lo menos incompleta.

Es de conocimiento público que la señora Fujimori aceptó estos dos temas en su compromiso ante la Universidad de Harvard, Estados Unidos de América.

Y también lo es que el señor Kuczynski lleva en su lista algo que los católicos llamarían: Satanás, por ser el autor y protagonista de la así llamada propuesta del matrimonio gay.

De manera que el entorno lo tienen controlado por todas partes. Todos quieren que seamos menos y más débiles


Sobre el aborto
Aunque el aborto normalmente es rechazado por diferentes corrientes conservadoras (eclesiásticas), no es un tema exclusivamente religioso. Desde el punto de vista estrictamente laico, es una agresión criminal dirigida a destruir “legalmente” vidas humanas y con ello nuestras más profundas raíces culturales; agresión ante la que lamentablemente nuestras autoridades han sucumbido. Hemos dejado en manos de nuestros “dadores de leyes” o “padres de la patria” decisiones sobre el valor de la vida humana como tal, en particular la de cada uno de nuestros compatriotas. Y todo indica que vamos a elegir una vez más entre quienes muy poco se han preocupado por el carácter universal, apodícticamente necesario e imperecedero de la Ley, que garantice que las actuales generaciones de peruanos tengan una calidad de vida que permita el aumento de nuestra densidad demográfica potencial relativa.

Las reiteradas y desagradables sorpresas a que nos tienen acostumbrados nuestros “padres de la patria”, y su ínfimo nivel de abstracción, que se manifiesta en su limitada y torcida idea de lo que es el imperio de la Ley, nos indican cuán pobre es su concepción de cultura. Bien les haría leer el Génesis 1:28 e intentar reflexionar sobre el significado del primer mandato que Dios da al hombre, en forma de cuatro imperativos que nadie puede negar han sido esenciales para garantizar la continuidad de la especie humana, ni siquiera los que tienen prejuicios contra todo lo que tiene carácter de sagrado, pues fueron dados por la Providencia de la razón.

Fructificad (sed fructíferos: reprodúzcanse, den frutos, en su calidad de seres humanos y busquen ser mejores; sea en sus hijos, su vecindad, sus alumnos, sus compatriotas… en la humanidad entera. Reproduzcan lo que reciban de la humanidad, su nación, sus padres, y añadan su aporte para quienes los seguirán).
Multiplicaos (multiplíquense: reprodúzcanse en cantidad; su vida es valiosa y única para continuar el trabajo de la Creación).
Henchid la Tierra (poblad el mundo: expándanse y colonicen los lugares desiertos e inhóspitos, amplíen sus dominios y horizontes, lleven la cultura y el bienestar a donde aún no ha llegado).
Subyugadla (dominad el espacio: hagan que florezca y cultiven donde nunca creció nada, hagan de lo silvestre una reproducción ordenada, dominen las leyes de la naturaleza para aplicarlas).

Una evidencia de que no estamos cumpliendo estos mandatos es nuestro gran atraso poblacional. A mediados de la década de los setenta se estimó que para el año 2015 llegaríamos ser unos 42 millones de peruanos. Claramente, los neomalthusianos del Banco Mundial y sus aliados tuvieron éxito en derrumbar este pronóstico, esterilizaciones masivas y otras armas mediante.

El aborto es un tema de peruanidad, de la sociedad peruana como un todo único. Ante el enemigo agresor, la patria nos exige unión, y quien permite que maten a uno de los nuestros en el campo de batalla, merece ir al último círculo del infierno, reservado a los traidores.

Quien pretenda gobernarnos debe dejar claro que hará lo imposible para evitar que se elimine a un peruano más en esta guerra, no puede ser cómplice de este crimen, por más derecho individual que se le oponga como pretexto, por más apoyo y amparo que le ofrezca el Proyecto Democracia (National Endowment for Democracy). Hoy la responsabilidad de defender el principio republicano del Estado Nación soberano recae en el próximo Presidente; antes que cualquier sistema imperfecto, como la democracia, está nuestra unidad como un todo siempre perfectible: la República del Perú.

Sobre el matrimonio gay
El Banco Mundial habla de qué tan “económico” es promover la homosexualidad, y para ello ha calculado el grado de sobreexplotación que soportan los homosexuales, su poca carga social (familiar), la posibilidad de que como pareja ambos trabajen, etc. Estos planteamientos y cálculos morbosos revelan la profunda enfermedad mental que hoy pasa por normal en “respetables” instituciones dignas de la Alemania nazi.

En términos demográficos, por cada pareja de homosexuales peruanos se truncan dos familias reproductoras, cada una con un promedio de dos hijos. Ante las dimensiones de la homosexualidad en el país, cabe preguntarse cuántos niños están dejando de nacer y por qué se impulsa este “fenómeno” social. Si tomamos como cierto el estimado del señor Bruce, de más de tres millones de homosexuales peruanos, estamos hablando de haber perdido ya seis millones de nuevos peruanos, sin haber librado ninguna batalla

Conclusión
Sin lugar a dudas, los temas del aborto y el matrimonio gay no corresponden a la libertad individual. Quienes postulan a cargos públicos debieran tener esto muy claro. Si no es así, debieran buscarse otro empleo. Y si sabiéndolo, insisten, están jugando de la manera más perversa en contra de nuestra población y traicionando al Perú en una guerra silenciosa contra la vida. No sólo se trata de ser más, sino de ser más y mejores; nunca menos y peores.


Quienes amamos al Perú le damos una solución económica a los problemas económicos y no le empujamos una engañifa de población por no poder hacer que el motor de nuestra economía funcione para 50 millones de ciudadanos antes del 2021, elevando los estándares de vida promedio nacionales a niveles superiores a los de la actual clase media de Lima, en comodidad, alimentación y servicios básicos.